Se ha demostrado que las parejas que tienen relaciones problemáticas tienen más posibilidades de padecer de endurecimiento de las arterias coronarias (responsables de llevar sangre al corazón).
Para el género femenino, la hostilidad parece ser la responsable. Las esposas que son hostiles durante sus desacuerdos con sus maridos están más propensas a tener arteriosclerosis y, los niveles de calcificación son más elevados entre las mujeres cuyos maridos son también hostiles.
Entre los maridos, la arteriosclerosis era más común cuando ellos o sus esposas actuaban de manera controladora. Estos datos son el resultado de un estudio efectuado en la Universidad de Utah.
No se sabe con certeza si estos resultados son debido a un acondicionamiento social o algún otro factor que cause que las mujeres sean más sensibles a la hostilidad y los hombres a los problemas de control. Sería muy difícil separar los procesos biológicos, psicológicos y socioculturales, pero lo que no se puede negar es que la falta de armonía en el hogar no es compatible con la salud en general.
Según la Dra. Kielcolt, profesora de la Universidad de Ohio, hay diferencias bien documentadas en la manera en que los hombres y las mujeres se comunican y se relacionan entre sí, así que encontrar diferencias en el sexo relacionadas con el riesgo cardiaco tiene mucho sentido.
La Dra. y su marido, el profesor Glaser, especialista en virología molecular, inmunología y genética médica también de la Universidad de Ohio, han estudiado durante muchos años la forma como el estrés puede afectar el sistema inmunitario humano. Parte de su trabajo se ha enfocado en la capacidad del organismo para sanarse de heridas después de la exposición a situaciones estresantes.
Encontraron que la discusión típica de una pareja casada puede retrasar la curación de una herida en al menos un día. Descubrieron que las parejas altamente hostiles sanaban con índices del 70 % más bajos que los que tenían menores niveles de hostilidad.
Las muestras de sangre tomadas de esas parejas altamente hostiles mostraban un incremento de ciertas sustancias llamadas “citoquinas”, que estimulan el proceso de curación, pero que también están relacionadas con el proceso de inflamación a largo plazo. Estas sustancias que producen inflamación están relacionadas con varias enfermedades, entre ellas las enfermedades cardiovasculares.
En este estudio participaron 150 parejas casadas saludables entre los 50 y 70 años de edad, a las cuales se les ponía a discutir temas muy sensibles a su matrimonio, como los hijos, el dinero, etcétera, y esto era grabado. Dos días después se evaluaba la enfermedad coronaria mediante tomografía computarizada de las arterias coronarias.
Según los datos que fueron obtenidos, este estudio demostró que la discordia matrimonial tiene un efecto estadístico tan grande como los factores de riesgo tradicionales (tabaquismo, colesterol, hipertensión arterial, nivel de actividad física), pero un efecto menor que la edad y el sexo.
De manera que según este estudio habría que agregar el estrés matrimonial a los factores de riesgo convencionales. Es necesario e importante que las personas de ambos géneros evalúen su nivel de riesgo y se tracen un plan para disminuirlo. De manera que si usted ama a su esposo o a su esposa, trate de suprimir o al menos disminuirle este factor de riesgo. Felicidades en este mes del amor.