Una de las grandes disputas mantenidas largo tiempo por los sexólogos podría haberse resuelto en una pequeña ciudad del centro de Italia. Allí, en la Universidad de L'Aquila, un equipo de ginecólogos afirma haber encontrado el esquivo punto G.
Según sus hallazgos, está donde su descubridor, el alemán Ernst Gräfenberg, afirmó que se encontraba en 1944 (en el espacio uterovaginal), y no todas las mujeres lo tienen.
La revista estadounidense Journal of Sexual Medicine ha publicado el descubrimiento, que dice resolver una controversia que se originó en los ochenta, cuando el término Punto G fue acuñado para explicar el orgasmo vaginal que algunas mujeres son capaces de alcanzar y otras no.
Los científicos italianos creen que la búsqueda de este mapa de satisfacción sexual femenina ha llevado a muchas parejas a un estado de ansiedad que ahora, tras su descubrimiento, puede reducirse.
“Por primera vez es posible determinar si una mujer tiene Punto G a través de un método simple, rápido y barato”, ha declarado el doctor Emmanuele Jannini, de la Universidad de L'Aquila, que ha liderado el estudio en el que han participado alrededor de 20 mujeres.
En la investigación, dirigida por Emmanuele Jannini, nueve de ellas experimentaban orgasmos vaginales y el resto no. Al examinar mediante una ecografía la zona en la que supuestamente se ubica el Punto G, en el espacio uterovaginal, descubrieron que el tejido era más grueso en aquellas capaces de alcanzar el clímax mediante la penetración.
El ultrasonido, señala el estudio, se usa para medir el tamaño y la forma de la capa que está detrás del muro vaginal principal, lugar en el que se cree está localizado el Punto G.
Las nueve mujeres que participaron y dijeron sentir orgasmos vaginales tienen más gruesas las capas entre la vagina y la uretra. Sin embargo, el doctor Tim Spector, del Hospital St. Thomas, de Londres, declaró a la revista New Scentist que esta capa más gruesa podría ser parte del clítoris, otra zona extremadamente sensible.
La doctora Petra Boynton, una sexóloga de University College de Londres, cree que no hay que dar excesiva importancia a este tema, ya que, en su opinión, todas las mujeres son diferentes entre sí: “Algunas tienen una zona en la vagina extremadamente sensible y otras no, pero esta sensibilidad mayoreo hace hablar directamente de la existencia de un Punto G”.
“Si una mujer se pasa todo el tiempo preocupada sobre si tiene un Punto G se concentrará en una sola área e ignorará el resto”, añadió, “es como decir a la gente que solo hay una manera simple de disfrutar el sexo, cuando no es lo correcto”.