Ser mamá por primera vez es emocionante pero también desconcertante, porque se dice tanto sobre los cuidados de los bebés que no es extraño que termines confundida. Pero tranquila, con estas pequeñas luces iluminarás un poco tu recién inaugurado y difícil camino de la maternidad.
Si bien ser mamá es un aprendizaje cotidiano, la experiencia de otros y los conocimientos de los profesionales son una guía útil para no equivocarse demasiado. Tu sentido común es una herramienta en la que también debes confiar, sobre todo para saber qué consejos tomar en cuenta y cuáles poner en duda.
Muchas de las cosas que te dicen podrían ser creencias que, además de falsas, son dañinas para el niño.
Uno muy salvadoreño y sin ninguna base científica es el “mal de ojo”, recuerda el pediatra Luis Castaneda. Las diarreas u otras enfermedades no pueden ser producidas por una “mirada fuerte”. Siempre debes consultar con un médico y seguir lo que te recomiende.
Por otra parte, los fajeros para el ombligo no son necesarios, dice el médico. Sin embargo, son inofensivos, así que si no quieres llevarle la contraria a tu suegra puedes usarlos, al menos cuando llegue de visita.
“Maniarlos”, como lo hacen las abuelitas, sí tiene su justificación. Envolverlos en una manta los hace sentir seguros, porque en tu vientre ellos estaban así: calientitos y enrollados, dice el doctor.
Si hablamos de los cuidados del bebé, es necesario que le des importancia al vínculo con tu hijo, porque esto los beneficiará a tí y a él en lo que resta de sus vidas, incluyendo el desarrollo físico y sicológico del niño.
Dos pediatras, Klaus y Kennell, plantearon a finales de los años setenta la importancia del contacto madre-hijo en las primeras horas después del parto. Esto, decían los médicos, contribuye a la salud física y emocional del niño.
La lactancia es una forma efectiva de fortalecer este vínculo. El pediatra explica que en los primeros seis meses de vida la leche materna es suficiente para el bebé, a tal grado que no es necesario darle agua para beber.
Eso es bueno para ti, porque al menos al principio la alimentación no es un asunto muy complicado. Con la leche materna también le evitas al bebé las infecciones estomacales y hasta los cólicos, si te alimentas adecuadamente. Recuerda consultar con tu pedíatra cualquier duda al respecto.