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El que no arriesga, no gana



Lic. Boris Barraza Psicólogo/ CONSULTAS: 2298-6068 (SOLO POR CITAS)
Imprimir Enviar nota Fecha de actualización: 10/5/2008

PREGUNTA:

Hace dos años mi esposo me fue infiel. A la segunda vez me fui de la casa, porque ya no aguanté. Cuando me fui él metió a la casa a la muchacha. Pasamos separados seis meses. Después por enfermedad de mi niño nos volvimos a hablar, y me convenció de que la otra señora se iba a ir y que regresara a la casa. Hace un año que pasó eso y yo conocí a un compañero de trabajo que siempre me apoyó. En lo bueno y en lo malo ha estado conmigo. Quiero serle sincera, yo siento que lo quiero. Mi esposo siempre me ha tratado mal, me manda a la “m” cada vez que yo no hago algo bien, como por ejemplo no sobarlo bien o porque seguido me duele la cabeza.

Mi otra pareja siempre me ha tratado bien, por ejemplo me dice: hola, mi cielo lindo, aunque yo ande molesta. No sé qué hacer porque no quisiera perder mis hijos y al mismo tiempo quiero ser feliz con la persona que quiero.

RESPUESTA:

Caramba, ¡qué laberinto el suyo! Para comenzar debo decirle que una relación de pareja —ya sean novios, esposos o amantes— es un acuerdo de voluntades. Nadie está en una relación a la fuerza, mucho menos si esa relación está cargada de constantes pleitos, sufrimientos y humillaciones. Los involucrados en una relación voluntariamente se unen. Sin embargo, también entiendo que en casos extremos, por necesidad o por conveniencia, se aceptan y se mantienen relaciones que hacen sufrir.

Por otro lado, la vida no es para vivirla sufriendo, llena de angustia e incertidumbre, o constantemente sintiéndose tan mal que necesito llorar, gritar o ponerle fin, como usted lo expresa en su larga carta.

No, eso no es vivir, ni siquiera sobrevivir. Sin embargo, usted tiene una cosa muy clara, que no es a su esposo a quien ama y, por tanto, no es al lado de él donde está su felicidad.

Me parece que tiene claro lo que debe hacer. Pero no tiene el valor para intentarlo, aunque ya lo hizo hace dos años cuando descubrió la infidelidad de su esposo. El miedo que tiene de perder a sus hijos, porque su esposo se los va a pelear en la procuraduría, es un miedo lógico y racional, pero refugiada en el miedo no podrá resolver su sufrimiento.

Si usted decide, otra vez, separarse de su esposo, no cometa el error de inmediatamente irse a vivir con su compañero de trabajo. Es necesario que tenga paciencia, que deje pasar un tiempo para enfrentar adecuadamente su vida. Por favor, tome en cuenta que la felicidad o la desdicha es el resultado de las buenas o malas decisiones que tomamos. De esta manera antes de decidir, piense muy bien lo que hará y calcule las consecuencias de las acciones que va a emprender.

En cuanto a sus hijos, es necesario que pida consejo legal en los tribunales de Familia para que le expliquen qué debe hacer para procurar que sus hijos sigan al lado suyo.