Qué mejor regalo para un hijo que la salud. Y la salud no solo es curar enfermedades, sino es generar un bienestar general, define la Organización Mundial de la Salud (OMS), lo que incluye la prevención de enfermedades. Muchas de las que se pueden prevenir con las vacunas, ni siquiera tienen un tratamiento efectivo que las cure, por ello es imprescindible la inmunización.
“Las vacunas son el más grande avance de la medicina. La cantidad de vidas que salvan solo pueden compararse con las muertes que evitan los antibióticos y la potabilización del agua”, manifiesta el pediatra Julio Varela.
Algunos padecimientos, que hace unas décadas mataban e incapacitaban a millones de personas, ahora solo llenan las páginas de los libros de medicina, gracias a las vacunas, como la viruela, la poliomielitis y el sarampión.
Dos años atrás, en El Salvador, el rotavirus era un asesino frecuente de niños, pero desde que la vacuna fue incluida en el esquema nacional, la incidencia de casos por esta enfermedad ha disminuido enormemente en los hospitales públicos y privados del país, según palabras de Varela.
Lo mismo ocurrió, agrega, con la vacunación contra el virus de la influenza, causa común de neumonía en niños.
Aunque existen algunas vacunas que no están accesibles en el sistema público de salud ni en la seguridad social, “el esquema nacional de vacunación es muy completo”, comenta el pediatra.
La primera vacuna se aplica al nacer y es la famosa BCG contra la tuberculosis. Luego, a los dos, cuatro y seis meses, la recomendada es la pentavalente que incluye inmunización contra la difteria, el tétano, la tos ferina, la hepatitis B, el haemophilus influenza tipo B (causa de meningitis); así como poliomielitis oral y el rotavirus.
Cada año, entre los seis y 24 meses de edad, el esquema nacional de vacunación incluye la vacuna contra la influenza o gripe. Pero el doctor Varela recomienda seguir aplicando la vacuna después de esta edad, siempre anualmente. En especial en niños con problemas respiratorios o con un sistema inmunológico (defensas del cuerpo) disminuido.
Al cumplir el primer año de edad, los niños deben vacunarse con la triple viral. Esta las inmuniza contra el sarampión, la rubéola y las paperas.
Después, entre los 15 y 18 meses de edad, se les aplica el primer refuerzo de la DPT o difteria, tétano y tosferina. Además, la vacuna oral contra la poliomielitis. Finalmente, entre los cuatro y seis años, se les vacuna el segundo refuerzo de las mismas.
En lo privado, además de estas se incluye la hepatitis B al nacer; la del neumococo (causa importante de infecciones respiratorias y cerebrales) a los dos, cuatro y seis meses; y la varicela entre los 12 y 15 meses con un refuerzo a los cuatro años. Luego, la hepatitis A a los 12 meses y el meningococo a los dos años.
Este esquema finaliza a los nueve años, cuando las niñas se pueden vacunar contra el virus del papiloma humano, causante del cáncer cervical.