En esta ocasión he querido escribir acerca de las consecuencias de alguien que adolece estreñimiento, ya que últimamente he visto aumentada la consulta por este padecimiento, pero lo más notorio es que es acompañado de otra enfermedad.
Como en alguna ocasión lo he comentado a través de estos artículos, el estreñimiento no es una enfermedad sino un síntoma.
El estreñimiento puede traer como consecuencia un buen número de enfermedades: enfermedad hemorroidal, fisura anal, enfermedad diverticular del colon, incluso prolapso rectal o prolapso de la mucosa rectal solamente, de tal forma que, cuando llega el paciente a la consulta, usualmente lleva además del estreñimiento una de las enfermedades anteriores.
En el caso de la enfermedad hemorroidal, aunque con exactitud no se conoce su causa, están relacionados aspectos como sedentarismo, número de embarazos, edad, factores hereditarios, dietas pobres en fibra (que conlleva a estreñimiento), etcétera. Con el paso del tiempo y sobre todo con el pujo excesivo al defecar durante el estreñimiento, los tejidos de sostén de las hemorroides pueden ir, poco a poco, debilitándose, dando lugar al crecimiento de las hemorroides y su posible prolapso (salida de las hemorroides a través del ano) con sus correspondientes síntomas de sangrado anal, ardor y prurito anal (picazón).
En el caso de las fisuras anales, estas se producen específicamente por un trauma directo al anodermo (porción especial de piel del ano) por parte de las heces duras (heces llamadas en escibalos o “en pelotas duras”). Este trauma produce la herida o fisura y su consiguiente síntoma principal que es dolor anal, sobre todo al defecar. También produce sangrado al defecar. El dolor producido por la fisura da como resultado un espasmo sostenido del músculo esfínter anal interno y esto a su vez produce mayor dolor, se produce así un círculo vicioso dolor-espasmo-dolor.
Por otra parte, el estreñimiento también está involucrado en el desarrollo de la enfermedad diverticular del colon. ¿En qué forma? Se sabe que el lugar de mayor y más frecuente aparecimiento de divertículos en el colon o intestino grueso es el colon sigmoides, precisamente por ser la porción con menor diámetro. De esta forma, cuando una persona tiene una dieta con poca o nula cantidad de fibra (situación que promueve el estreñimiento) hace que la presión dentro del colon sigmoides sea mayor y por consecuencia las paredes del intestino están sometidas a un estímulo que, con el paso del tiempo, debilita las paredes y va formando unas pequeñas hernias en el lugar donde penetran los vasos sanguíneos que llevan oxígeno y nutrientes a las células, lo que da lugar a los divertículos. Estos se presentan más a menudo en personas mayores, sobre todo después de los 50, y su síntoma principal es el sangrado anal de color rojo oscuro y que puede ir acompañado de coágulos. En el peor de los casos, los divertículos pueden sufrir de inflamación y perforación, dando paso a un cuadro clínico denominado diverticulitis, cuyos síntomas principales son dolor abdominal (más a menudo en la parte inferior izquierda del abdomen), fiebre, náuseas, vómitos, etcétera.
Por último, aunque en menor frecuencia, el estreñimiento se ha relacionado con el prolapso de la mucosa rectal por el estímulo del pujo constante al defecar o, incluso al prolapso rectal completo que es la salida completa del recto a través del ano. Debo decir que además del estreñimiento hay otros factores relacionados con el desarrollo del prolapso rectal, que abordaremos luego.