Es una enfermedad por la que consultan con frecuencia muchas personas. Se caracteriza por ser crónica, se localiza en diversas partes del cuerpo, no contagiosa, de etiología variada, puede ser localizada o generalizada. Se acompaña de prurito (picazón), afecta ambos sexos, y la edad más frecuente es de los 15 a los 40 años. Aunque también se presenta en la infancia. El 33% de la enfermedad aparece antes de los 20 años de edad. Se mencionan muchas causas, entre ellas están los factores genéticos, inmunológicos; además hay factores exógenos que la pueden exacerbar, tales como infecciones (sobre toda las de vías respiratorias), obesidad, medicamentos como los antimaláricos, aines, betabloqueadores, alcoholismo, hipocalcemia, traumatismos, y el estrés puede desencadenarla o agravarla, etcétera. Clínicamente, la lesiones se presenta como placas eritematosas (rosadas o rojas), de diferentes formas y tamaños, con superficie escamosa y blanquecina. Hay signos muy característicos:
a. El signo de “vela de estearina”: se desprenden escamas secas y pulverulentas.
b. Por debajo de las escamas hay una superficie roja y brillante, con puntos rojos, se le llama “rocío sangrante”.
Según el tamaño de las lesiones, hay diferentes formas: pueden ser punteadas, en gota, en placas, pustulosa y eritrodérmicas (o sea muy rojas y extendidas en casi toda la superficie de la piel).
Según la edad de aparición ,así también es su localización:
1) Juvenil: se presenta en cuero cabelludo, área del pañal, cara, codo y rodilla.
2) Adulto: cuero cabelludo, facial, palmoplantar, ungueal, glande y prepucio, eritrodérmica, generalizada , codos, rodillas, región sacra.
La dermatosis es bilateral y simétrica usualmente, pueden ser únicas o múltiples. En el cuero cabelludo suele presentarse hasta la línea de implantación. Hay un porcentaje alto que presenta alteración en las uñas, se ven como erosiones puntiformes (signo de dedal).
La evolución de la enfermedad es crónica, por brotes, puede mejorar, requiere que el paciente colabore y comprenda su enfermedad. Suele haber mucho prurito, y este aumenta con el estrés al que la persona se someta. El estado general de salud es bueno, y es raro que ponga en peligro la vida del paciente.
Hay muchos tratamientos, para esta enfermedad, lo importante es consultar a tiempo, y no dejar que se generalice.