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¡La fobia sexual!



Dr. José Roberto Lizama/ Médico psiquiatra, sexólogo, terapeuta y educador sexual Consultas: 2100-8606
Imprimir Enviar nota Fecha de actualización: 10/5/2008

Al hablar de una fobia, tratamos con un temor exagerado que obliga a alejarnos de eso que nos aterra. Provoca una serie de reacciones y sensaciones extremas que hacen del objeto, la experiencia y la posibilidad de enfrentarnos a ella, una amenaza vital e insoportable. ¿Con respecto al sexo, cómo es que algo que asumimos tan excitante y placentero, provoca una disfunción tan extrema?

Lo que para ellos significa el sexo y a lo que lo relacionan, tiene una interpretación distorsionada, por eso una reacción tan opuesta. La persona con fobia sexual no tiene oportunidad para pensar en el escenario erótico, el gozo sexual, o en la pareja. Podrá tener una capacidad para convivir con los demás, pero cuando la cercanía comienza a provocarle tensión sexual, aparece la angustia, con todos sus contenidos desagradables.

Las reacciones usualmente son intensas. Si no se marcha de inmediato, puede sentirse inquieta, exigir que se hable de otro tema o, censurar a quien insiste. Hay sensaciones en el cuerpo que le desagradan, como sudoración, falta de aire, palpitaciones, hasta pánico. Si se retan a soportarlo, los demás notan su postura rígida e incómoda. ¡Es una agonía! Algunos escapan “salvando su vida” y otros parecen morir.

Alguien con fobia sexual puede tener éxito, pero condenarse a la soledad, sin posibilidad de familia. Se obligan a una vida ausente de la experiencia de enamorarse. No pueden lograr y retener un romance. Nunca disfrutarán del placer sexual y de la vida de pareja. Enfrentados a su destino, se defienden argumentando que “así quieren vivir”, o aceptan con dolor que no cambiarán.

Las causas de fobia sexual son tan diversas como los casos. Aunque se ha identificado que personas con una interpretación extrema de su religiosidad pueden presentarlo. Hay grupos culturales que advierten a sus hijos e hijas que el sexo es sucio, o bien, que los que no son como ellos son malvados. Luego, el individuo se ve incapaz de relacionarse porque su noción de los demás está afectada, lo que le crea una crisis.

Pueden padecer de fobia sexual quienes han sufrido abuso o violencia, física o sexual. Muchos eran funcionales hasta que una tragedia los cambió. Las personas que presentan otras disfunciones sexuales, como vaginismo, dispauremia, eyaculación precoz, o disfunción eréctil masculina —entre otras—, pueden presentarlo como consecuencia.

Otros, que tienen dificultades con su personalidad, se sienten socialmente incapaces y sin claridad de metas que no pueden involucrar sexualmente. Hay un importante segmento que siente inseguridad con respecto a su preferencia o identidad de género y evaden el sexo evitando enfrentarse a sus dudas o conflictos.

Es importante identificar y resolver los conflictos y mitos sobre su género y de la pareja. Se desarrolla un nuevo marco intelectual y afectivo sobre “lo sexual”. Se capacita para desarrollar conductas de búsqueda y valorización de su pareja, pues inconscientemente procuran el fracaso de cualquier relación para evitar la cuestión fóbica.

Quienes la sufren difícilmente se curan solos.