El candidato presidencial del FMLN, Mauricio Funes, ha dicho que su principal adversario no es ARENA o su candidato Rodrigo Ávila, sino que los medios de comunicación. Esa visión seguramente se ha profundizado en el último mes, porque los principales medios de comunicación, internacionales e nacionales, han estado cubriendo intensamente la información procedente de las computadoras de las FARC. El Frente y Funes han tratado de descalificar dicha información, diciendo: ¿Por qué tanta insistencia de los medios de comunicación en la relación FARC-FMLN? ¿Por qué no se habla mejor de los problemas que afectan el estómago y la vida diaria de los salvadoreños?
La respuesta es porque estamos en campaña electoral y más específicamente porque Mauricio Funes y el FMLN tienen posibilidades de llegar al gobierno. Por ello se vuelve un tema de importancia nacional la información que los vincula a las actividades ilegales de las FARC. Ya que en ellas han resultado involucrados varios de los dirigentes más importantes del FMLN.
Hasta ahora, pareciera que ante la opinión publica y los posibles votantes, esta información no ha afectado electoralmente a Funes. Pero si se comprueba que el “Ramiro” del que hablan los correos de la computadora de las FARC es José Luis Merino, entonces sí estaría en serio aprieto el candidato Funes, para demostrar su vocación democrática y la buena voluntad política del FMLN. No se trataría solamente de una relación antigua, que se dio durante la década de la guerra, sino por el contrario, de una relación permanente y continuada después de que se firmó la paz, y siguió ininterrumpida al menos hasta finales del año pasado, ya que según las computadoras dicha relación se mantenía aún en los últimos meses de 2007.
Es natural que el FMLN haya tenido relaciones políticas y de intercambio de experiencia armada en medio de la guerra, pero es inaceptable, que miembros del más alto nivel de la dirección actual del FMLN, que son funcionarios públicos y miembros de un partido político legal, hayan estado vinculados a un grupo que está siendo acusado de narcotráfico, secuestros masivos de personas, tráfico de armas, terrorismo y otras actividades delictivas e inhumanas. De ser cierta esa relación, los medios de comunicación y los salvadoreños tienen derecho a pensar incluso que los fondos para la campaña electoral de Funes y el Frente podrían ser de esa procedencia oscura.
Y no es difícil concluir que si han mantenido ese tipo de actividades ilegales ligadas a grupos tan radicales, también implementarán su antiguo planteamiento ideológico, de cambiar la naturaleza pluralista y democrática del actual régimen, por otro de orden socialista y radical.
Los Acuerdos de Paz permitieron una transición política hacia la democracia, y a pesar de los problemas, esta ha sido tan exitosa que las encuestas actualmente le dan ventaja electoral al Frente y su candidato presidencial. Si esa tendencia a favor no cambia, estamos muy cerca de llegar a la prueba de fuego del proceso de democratización del país: la alternabilidad en el poder. Por eso necesitamos estar seguros de que el FMLN mantendrá un régimen pluralista, que va a respetar la Constitución y las reglas del juego político democrático. Por el hecho que en términos electorales el tema afecte al Frente y a Funes, las noticias no dejan de ser ciertas. Por eso, Funes y el Frente no deben optar por matar al mensajero, es decir, descalificar a los medios como lo están haciendo, o amenazar con cerrarlos o poner leyes mordaza como Chávez en Venezuela, sino que limpiar sus filas de malos elementos, evitar malas compañías y corregir viejos hábitos radicales y antidemocráticos.