El apoyo financiero que proviene del Fondo Global de la Lucha contra el VIH, Tuberculosis y Malaria ya no se ve tan limitado por el estatus económico de un país, como en rondas anteriores de peticiones. La apertura se ha marcado positiva para varias naciones y concretamente para El Salvador, ya que brinda mayor tranquilidad ante la expectativa que se generó con los cambios estadísticos debido al último censo de población.
Lelio Marmora, gerente del fondo para América Latina, reconoce que la medida sin duda presenta un panorama prometedor a muchos más países latinos. El Fondo Global informó que 97 países en todo el mundo han presentado solicitud de financiamiento, y sumado $6,400 millones. Una cifra que triplica el promedio de años anteriores.
Pero Marmora reconoce que las consecuencias reales de la apertura pueden llegar a incidir negativamente en países de Latinoamérica, porque las economías son cambiantes y el apoyo brindado es proporcional.
Un país de renta media —a diferencia de uno de baja— deberá aportar una contraparte de casi el 35% del proyecto que se prolongará por varios años. Y en ese paso del tiempo, en el peor de los casos, su clasificación económica podría decaer. “Esto genera un nivel relativo de volatilidad del estatus de los países”, reiteró.
Un país como El Salvador, que ahora se considera de renta media, también podría pasar a segundo plano ante el aumento de demanda; aunque su economía necesite apoyo internacional.
Marmora, a título personal, recomienda que una alternativa ante la incertidumbre es presentar propuestas regionales que permitan asegurar esfuerzos en proyectos grandes.
Herbert Betancourt, representante de ONUSIDA y delegado de la comisión salvadoreña ante el fondo, comparte esta visión. Pero pone entusiasmo en la última propuesta que El Salvador ha presentado de manera independiente: “El país ha sido consciente y con el paso del tiempo se ha invertido más capital público, algo que pesa en la selección. Sabemos que la demanda ha crecido y no todos recibirán aprobación, pero estamos optimistas”.
El Salvador tuvo la aprobación de un proyecto por $24.8 millones. El primer desembolso fue recibido en julio y se prolongará por cuatro años más. Betancourt explicó que de aprobarse el otro proyecto, de cerca de $32 millones, el país tendría asegurada la cooperación internacional al menos hasta 2014.