A Yiomara Guadalupe Gómez, ex secretaria de ANDA y esposa del gerente Mario Orellana, no se le puede beneficiar con la extinción de la pena porque todavía debe cumplir seis jornadas de trabajo de utilidad pública, resolvió el Juzgado Primero de Vigilancia Penitenciaria.
Gómez, quien recibió en sus cuentas bancarias jugosos depósitos que tenían como origen los sobornos que recibían funcionarios de ANDA, solo ha realizado 141 de las 157 jornadas de trabajo de utilidad pública a las que fue condenada por complicidad en negociaciones ilícitas.
El juzgado informó, por medio de la unidad de comunicaciones, que el abogado de Gómez tiene hasta el lunes para presentar un recurso de apelación para revertir el fallo. Una segunda posibilidad es que ella acepte realizar las seis jornadas para obtener la resolución de extinción de la pena, requisito necesario para una segunda audiencia en la que recuperaría sus derechos ciudadanos.
Ayer al mediodía, minutos antes de la audiencia, la ex secretaria de la gerencia general de ANDA aseguraba que ya cumplió con la pena que le impuso el Juzgado Noveno de Instrucción.
“Yo he cumplido y tengo copias de las hojas originales que lleva el departamento de libertad asistida”, dijo Gómez. Sin embargo, dejaba la última palabra a la jueza del caso y hasta recibía con beneplácito una posible orden para continuar realizando trabajos de utilidad pública. “Ya sea que la señora jueza me dé más tiempo de trabajo, yo encantada de colaborar”, agregó.
Gómez aseguró, con documentos en mano, que realizó 155 jornadas.