La maratoniana lectura de la llamada “Biblia día y noche”, un recital continuo e integral del Antiguo y Nuevo Testamento durante seis días y siete noches, la inició ayer el papa Benedicto XVI con la lectura del Génesis, el primer libro de la Biblia.
“En el principio Dios creó el cielo y la tierra. La tierra era caos y confusión y oscuridad por encima del abismo y un viento de Dios aleteaba por encima de las aguas. Dijo Dios: ‘Haya luz’ y hubo luz”, leyó el pontífice en lengua italiana.
Previamente, la Biblia fue llevada en procesión por un joven acompañado por un anciano, una mujer y una niña; portaban velas, hasta un atril emplazado en el altar mayor de la iglesia romana de Santa Cruz de Jerusalén, que se remonta a tiempos de Constantino.
Sin embargo, el Papa no se trasladó a la basílica romana, y mediante una vídeo conferencia desde El Vaticano ofreció la lectura del Génesis, que narra cómo Dios creó el mundo en seis días y siete noches.
“La palabra de Dios podrá así entrar en las casas para acompañar la vida familiar y a las personas solas: una semilla que, si es bien acogida, no dejará de aportar frutos abundantes”, dijo el Papa en su alocución.