El Gobierno y la oposición regional de Bolivia abrieron el domingo la etapa final de un espinoso diálogo, destinado a resolver el conflicto provocado por los cambios socialistas que lidera el presidente indígena Evo Morales.
El encuentro debería ser el último, para concluir con la firma de un acuerdo nacional, señaló el mandatario poco antes de reinstalar las conversaciones a puerta cerrada en un centro vacacional de la ciudad central de Cochabamba, pero los opositores no parecían secundar ese apuro.
El opositor prefecto (gobernador) del distrito gasífero de Tarija, Mario Cossío, anunció que esperaba solo un compromiso para completar las negociaciones que buscan dar vía libre a la nueva Constitución indigenista-socialista de Morales a cambio de reconocer autonomías regionales.
La definición de los alcances de esas autonomías, para ser incorporados en la nueva Carta Magna que el Gobierno quiere someter a referendo en 2009, era una de las dificultades mayores del diálogo, expresó el ministro de Desarrollo Rural, Carlos Romero.
Minutos antes de presentarse en la sede de las conversaciones, Morales reiteró que busca dar autonomías a los nueve departamentos, regiones especiales y pueblos indígenas, a diferencia de Cossío y otros dos prefectos opositores que buscan autonomías solo hasta el ámbito departamental. El presidente dio esas declaraciones en una concentración.