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Las mañanitas en la oficina

Festejar el cumpleaños de algunos compañeros de trabajo es una dinámica practicada con frecuencia en la oficina. Es un gesto de reconocimiento por “darse a querer” con sus colegas y un termómetro para medir el buen clima laboral.

Leticia M. Serrano
estilo@laprensa.com.sv
Imprimir Enviar nota Fecha de actualización: 5/30/2008

A muchos les cayó el cumpleaños en día laboral; ya la hicieron: oficina o cubículo decorado, pastelito y abrazos, o un buen almuerzo en grupo, con los compañeros, en la pizzería más cercana o un restaurante fino, si hay pisto, claro. Hay quienes que no. Aquellos para los que el día pasa desapercibido, acaso solo pintado de un par de felicitaciones, cuando mucho. La realización de uno u otro caso depende del ambiente de la empresa, o de lo bien que se lleva el grupo laboral.

Claudia Parras de Sandoval, gerente de desarrollo de personal de Almacenes Simán, analizó este fenómeno como un termómetro para medir el buen clima laboral que se respira en una empresa. Además, ello sirve para fomentar la relación entre compañeros. Se detecta que las personas que lo emprenden cumplen con cualidades favorables, aseguró.

“Desde el momento que se ven bien, tiene caracteres comunes y eso también indica que se puede contar con gente que puede trabajar en equipo, que tiene objetivos comunes. Es una señal súper positiva”, explicó.

El aporte de Ana María Funes, directora ejecutiva de Capacitarte, va encaminado para el festejado, cuando comentó que este tipo de celebraciones “revelan cosas interesantes en los trabajos”. Queda al descubierto la simpatía, el aprecio y el cariño que las personas han logrado atesorar durante el año.

Para esta asesora, sorprende el entusiasmo y la alegría con la que se prepara el festejo, puesto que requiere quedarse hasta noche un día antes, y si es posible, inflar globos, hacer carteles y engalanar la oficina del compañero, todo de forma voluntaria.

Pero, ¿por qué hacerlo? “La respuesta es sencilla”, dijo Funes. “Cosechamos lo que sembramos. Usted no puede pretender ser festejado o festejada en grande cuando nunca se interesa por el bienestar de otros, cuando se expresa negativamente de sus colegas y colaboradores, cuando es indiferente a la pena ajena y cuando piensa: ‘¡Ay, otro cumpleaños, qué perdida de tiempo!’”, agregó.

De hecho Cecilia T., una empleada, quien suele hacer este tipo de celebraciones, lo confirmó. Explicó que un requisito para hacerlo es que la persona debe ser muy apreciada. “que se dé a querer”, de lo contario le tocará “un pinche globito”, dijo entre risas.

“Me gusta hacerlo. De esa manera se rompe la monotonía del trabajo. Además, es una manera de agradecer los gestos de atención brindados por los compañeros con las que compartís a diario, porque la oficina se convierte en tu segundo hogar”, explicó.

Se da más bien a iniciativa de los compañeros que de parte de Recursos Humanos, ya que esta área, aunque no se oponen a esta celebración, en algunos casos optan mejor por enviarle una tarjeta de felicitación o hacer una lista de celebrantes o tiene otras políticas.

“Nosotros no damos celebraciones, sino que damos cheques de cumpleaños (desde “15 hasta “25). Se incrementa el monto de acuerdo a la antigüedad del empleado, confesó De Sandoval.

Por su parte Vilma de Oshner, de Industrias La Constancia, aseguró que en su empresa no existe una política interna, sino más bien cada área congratula a quien se lo gane.


Fortalecer relaciones
Expertos dicen que festejar en el trabajo es una gran oportunidad de compartir y mostrar sentimientos humanos importantes. Es la oportunidad de hacer un alto en la rutina del trabajo para felicitar y agradecer la presencia de tus compañeros, y para agradecer la vida concedida a tu colega.
Explican que manifestar la alegría y entusiasmo del grupo de trabajo hace sentir querido y especial a cualquiera. Por otra parte, los festejos sirven para recordar que no somos máquina, y que pertenecemos a un grupo de humanos capaces de trabajar, producir y festejar la alegría ajena.

Si usted es uno de los que no se lo celebran, que no le quite la vida, puesto que a su lugar de trabajo no se va a cosechar amigos, pero lo que si es importante es tener buenos compañeros. Para ello empiece cambiando su actitud. Sea buen colega, siempre que pueda, y colabore con ellos. Puede aplicar el dicho: “hoy por ti, mañana por mí”. Si ayudamos, nos ayudarán. También hay que colaborar en mantener un ambiente de trabajo cordial, evitando las críticas a otros compañeros (sobre todo si no están presentes). Tampoco abuse de sus compañeros al pedirles favores constantes y trasladándoles tareas que son función suya.

Cuide los modales en su trato diario. La familiaridad no está reñida con la buena educación. Respete en la empresa ciertos derechos como antigüedad y edad, así como cualquier otra costumbre que se tenga y con cierto arraigo en la misma. El ambiente de trabajo no deja de ser una comunidad que tiene sus propias normas o costumbres. Aunque no las comparta, trate de ser participativo. Mantener un buen ambiente de trabajo repercute en beneficio de todos.