Leyla Quirós está convencida que para lograr el éxito en un negocio, más que tener un buen respaldo económico para invertir, se requiere de que, quien lo emprenda, sea una persona disclipinada, positiva y sobre todo soñadora. Esas características se ajustan a ella misma y han logrado ser la mejor receta que ha mezclado para cumplir el sueño dorado que tenía de pequeña: abrir una tienda de venta de café.
Pero ese anhelo ahora se ha convertido en una cadena de 18 tiendas de las más codiciadas, por quienes gustan sorber una taza de café, de las cuales 9 de ellas funcionan como franquicias y el resto propiedad de Quality Grains, de la cual ella funge como directora ejecutiva.
Este resultado no es producto de la nada, pues todo empezó allá en 1991 cuando Quality Grains, la distribuidora de café gourmet, no movía el producto. “A vos te gustan las ventas metete a Quality Grains a ver cómo se vende el café”, fue la sugerencia que su esposo, Samuel Quirós, le expresó. “Y yo como yo soy un ajuate”, dice al mismo tiempo que gesticula con rapidez su dedo índice y pulgar, “no lo pensé dos veces”.
Su esposo le da el mérito a doña Leyla. Siempre confió en su capacidad de emprender un negocio puesto que, en todo lo que incursionaba (por ejemplo, cuando empezó como empacadora de regalos en Freund y luego como supervisora de una agencia bancaria), siempre sobresalió. “El éxito es totalmente de ella, porque ella es la que ha creado el concepto de servicio agradable. Las recetas son puro empeño de ella”, afirmó.
Toda una maestra
Para De Quirós, un negocio necesita de muchas cosas, pero en especial el interés del dueño. “A mi no me interesa el dinero, sino el éxito. Yo se que esto viene a raíz del éxito”, dijo.
Para lograrlo dice que el sacrificio tiene que ser mayor. “La persona que quiere triunfar tiene que levantarse dos horas antes y dos horas después. No dejar las cosas para mañana”, aconsejó.
Se considera “sencilla”. Por ejemplo, al ingresar a la tienda lo primero que hace es cambiar su fino delicado vestuario por el uniforme The Coffee Cup. “Yo soy una persona bien sencilla. Entro a las tiendas y beso a mis empleadas. Hay una amistad y un cariño. He tratado que no vean en mi a una jefa regañona o grosera. Para mí es importante que la gente me quiera, porque si me quieren a mí, quieren mi marca”, dijo.
Wendy Montes lleva cuatro años siendo testigo de ese trato: “todo lo que yo sé es gracias a ella. Ella ha sido nuestra maestra. Todo lo que aprende nos lo va transmitiendo para estar a la vanguardia. Es una linda persona, como si fuera nuestra mamá. Cuando cometemos un error nos regaña, pero el consejo va a la par”, dijo.
Aunque De Quirós confiesa sentirse “feliz y contenta”, porque ha podido realizar su sueño y difundir la cultura del café en El Salvador y además brindar una nueva profesión a unas 200 de madres solteras, no afirma sentirse exitosa del todo, se limita a decir, “es algo precioso”. “Yo creo que el éxito no es completo nunca, uno siempre quiere más, yo me siento que puedo dar más. Con unas 10 tiendas más yo sería feliz”, culminó la empresaria.